Manejo del estrés

Pensamiento lógico contra pensamiento emocional

Las emociones tienen un gran efecto en la crianza. Generalmente, las situaciones paternales difíciles ocurren porque el padre o el niño, o ambos, se han vuelto muy emocionales para pensar claramente. En las situaciones altamente emocionales, ya sea que la emoción es positiva (por e.j., ansiedad) o negativa (por e.j., enojo), se vuelve difícil pensar las cosas. En su libro Whole-Brain Child, Siegel y Bryson (2011) hablan sobre el “cerebro superior” y el “cerebro inferior.” El “cerebro superior” es la parte del cerebro que puede razonar y pensar de manera lógica, y el “cerebro inferior” es la parte emocional del cerebro que responde al impulso y la intuición. Cuando una persona está bajo mucho estrés, el “cerebro superior” y el “cerebro inferior” están fuera de equilibrio. Cuando el “cerebro inferior” está a cargo, y las emociones están fuera de control, se vuelve casi imposible para los niños controlar los impulsos y pensar claramente sobre su comportamiento.

Una manera de ayudar a tu hijo a controlar las emociones es crear una tabla de control en el hogar para utilizar como un recordatorio visual. Representa un rango de emoción desde bajo control hasta fuera de control. Cuando las emociones están del lado de bajo control de la tabla, los niños pueden pensar claramente y tomar decisiones responsables. Cuando las emociones están del lado de fuera de control de la tabla, los niños pueden actuar impulsivamente, lo que a veces tiene resultados (o consecuencias) que no tenían pensado. Tanto los niños como los adultos pueden aprender a darse cuenta cuando sus emociones están comenzando a aumentar. Cuando comienzan a estar fuera de control, las siguientes estrategias pueden ayudar a despertar el cerebro superior y aumentar el control emocional.

Estrategias para la reducción del estrés

Aquí presentamos algunas maneras que tú y tu hijo pueden utilizar para calmarse cuando están angustiados. Los niños y adultos pueden utilizar las siguientes técnicas de reducción de estrés para recuperar el control emocional.

  1. PÁRESE: Cuando las emociones se salen de control, es importante PÁRESE antes de actuar. Utiliza la señal de Detenerse y Pensar en la siguiente página como recordatorio.

2. Cinco inhalaciones profundas: Inhalar por la nariz mientras cuenta 1-2-3 y exhalar por la boca contando 1-2-3. Repetirlo hasta que se calme.

3. Lugar para calmarse: Crea un espacio en tu hogar donde el niño pueda ir cuando las emociones están fuera de control. En el espacio, coloca una silla o almohada y actividades que le gusten a tu hijo para relajarse. Algunos ejemplos incluyen materiales para dibujar, un reproductor de música, animales de peluche y un rompecabezas. Recuerda, los padres pueden utilizar un Punto Enfriarse cuando necesitan retomar el control.

4. Cambiar de aires: Si tu hijo está adentro, llévalo afuera mientras garantizas su seguridad; si tu hijo está sentado, intenta levantarlo y mantenerlo activo. A veces se pueden interrumpir y redireccionar los berrinches simplemente al cambiar el escenario o el tipo de actividad que tu hijo está realizando (Siegel & Bryson, 2012).

5. Repasar el conflicto: Permite el tiempo que sea necesario para ti y tu hijo para recuperar el control. Una vez que se calmen, tómense un tiempo para hablar sobre lo sucedido. Este es el momento para remarcar los problemas de comportamiento o para aclarar mal entendidos.

Las referencias

Siegel, D. J., & Bryson, T. P. (2012). The whole-brain child: 12 revolutionary strategies to nurture your child’s developing mind. New York: Bantam Books.

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